Una visita a Polanco…

Ir a una de las colonias “marginadas” de Guadalajara con la pregunta: ¿Qué se está aprendiendo aquí? cambia la visión que uno tiene de esta. Dejar tus paradigmas y prejuicios atrás, abrir los ojos y realmente comenzar a observar lo que te rodea es una experiencia muy difícil pero muy gratificante.
En la materia de perspectiva sociocultural del aprendizaje con Lourdes Centeno nos dimos a la tarea de observar las diferentes actividades que se realizaban en la colonia Polanco en una tarde común y corriente y cuáles de ellas estaban logrando un aprendizaje para las personas, muchas veces, sin darse cuenta.

Era un lunes por la tarde alrededor de las 5 pm, las familias salían a pasear, los niños jugaban en el parque, los ancianos charlaban, se percibía un ambiente muy familiar.
Primero recorrimos el parque, me di cuenta que en cada instante se puede recibir o compartir un aprendizaje. Por una parte, el parque está lleno de letreros provocando la educación ambiental, frases como “Tira la basura en los botes” “Mantén limpio el parque” y “cuida el medio ambiente”  se pueden leer en diferentes lugares del parque. Una familia pasaba por ahí cuando, observe que la mamá le decía a su hijo que la basura no se tiraba en el piso, que por favor la pusiera en el bote de basura. Como esta situación hubo muchas más, madres e hijos compartiendo momentos juntos y al mismo tiempo provocando aprendizajes que están intencionados en hacer personas de bien.

Otra situación de aprendizaje que observe en el parque fue un poco más recreativa. Jóvenes de variadas edades se reunían para jugar futbol. Lo interesante de esto es que al parecer había un coach guiándolos y mediando el juego. Las actividades recreativas impulsan a que los jóvenes aprendan y quieran desarrollar conocimientos que son muy significativos para ellos, ya que  no solo están aprendiendo sino que también están jugando, conviviendo con sus amigos y desarrollando habilidades sociales que en un futuro serán esenciales y que mejor que las desarrollen en un ambiente sano como este.

Después, caminamos hacia la calle principal, donde nos encontramos con una especie de tianguis o mercado. Una calle llena de negocios hechos por y para las personas. Tienditas de abarrotes, puestos de comida, tiendas de productos de belleza y maquillaje, tiendas como Elektra, famsa, Coppel, zapaterías, etc.  Por esta calle había mucha más gente que en el parque, todos iban y venían cada quien viviendo su propia vida. A pesar de que para nosotras era una experiencia totalmente nueva, para ellos era simplemente un lunes por la tarde. Esto me hizo darme cuenta de lo mucho que los contextos cambian y como a pesar de vivir en el mismo país, incluso en la misma ciudad, el contexto cambia de una manera increíble. Son culturas y realidades muy diferentes a las cuales no estamos acostumbradas, precisamente por eso el prejuicio y el paradigma tan arraigado. Y el salir y darte cuenta de esto, te abre los ojos a situaciones a las cuales eras totalmente indiferente.

Fue una experiencia muy buena, como ya lo dije gratificante y me encantaría volver a repetirlo, pero esta vez siendo mucho más precisas en lo que buscamos, porque a pesar de que desarrollamos una pregunta (¿Qué se está aprendiendo aquí?) Era una pregunta muy general y muy extensa para lograr realizar una pequeña etnografía.

Tengo que admitir que hubo algo que me desagrado bastante. Nosotras también cambiábamos el contexto estando ahí, nuestra presencia afectaba el comportamiento de las personas (porque ¿qué tan seguido ves a 17 mujeres caminando en fila india por las colonias de Guadalajara?) Me hubiera gustado ir más infraganti, realmente hacernos parte de su contexto para que fluyera un poco más este proceso que estamos viviendo.

Aquí algunas fotitos:

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